Ton Koopman dirige Mozart
El genio de Wolfgang Amadeus Mozart es celebrado esta temporada en el Teatro Malibran de Venecia. Algunas obras de Mozart serán interpretadas por los prestigiosos coro y orquesta de La Fenice bajo la batuta del talentoso Ton Koopman. Reconocido organista y consumado musicólogo, este director de orquesta holandés es además profesor tanto del Conservatorio Real de La Haya como de la Universidad de Leiden. Para el programa, se ha seleccionado un trío de obras maestras de Mozart: el Ave verum corpus, motete para orquesta en re mayor K. 618, la Misa en do mayor K. 317, conocida como “Misa de la Coronación” para solistas, coro, órgano y orquesta y, por último, su Sinfonía n.º 40 en sol menor K. 550.
El concierto comienza con Ave verum corpus, una pieza musical principalmente vocal que también cuenta con acompañamiento instrumental de cuerdas y órgano. Mozart compuso esta música sacra mientras estaba componiendo La flauta mágica, su célebre ópera en dos actos que se convertiría en uno de los puntos culminantes de su carrera. El motete es una pieza sacra que ilustra gran parte de los talentos diversos del gran maestro como compositor, y ofrece una visión de su estilo en 1791, año en el que su esposa, Constanze, estaba embarazada de su sexto hijo. Mozart compuso esta adaptación musical del himno latino homónimo para su amigo Anton Stoll, mientras visitaba a Constanze en Baden bei Wien, donde Stoll trabajaba. La obra fue completada en junio de 1791, probablemente a tiempo para el Domingo de la Santísima Trinidad del mismo mes, solo algunos meses antes de la muerte prematura de Mozart a finales de ese año.
El programa continua con la Misa de la Coronación, compuesta en marzo de 1779 con la intención de ser interpretada en la misa del Domingo de Pascua del mismo año en la catedral de Salzburgo. Esta obra en seis movimientos está escrita para solistas, coro, órgano y orquesta. Se conocen 17 arreglos de la misa asociados a Mozart, siendo éste quizá el más famoso de todos, posiblemente por sus cualidades rítmicas indiscutibles, que son especialmente evidentes en los tres primeros movimientos. Hay un notable solo de soprano en el movimiento final, el Agnus Dei, que, según algunos musicólogos, muestra similitudes con el estilo compositivo de Mozart en Las bodas de Figaro (1786).
El concierto concluye con una interpretación de la Sinfonía n.º 40 en sol menor, K. 550, una de las obras orquestales más populares de Mozart. Es probable que el compositor nunca llegara a escuchar su pieza interpretada, aunque algunos expertos sugieren lo contrario. En cualquier caso, Mozart designó su 40ª sinfonía como una obra completada en su propio catálogo el 25 de julio de 1788. Existen dos versiones de la partitura escritas por el propio maestro, una de las cuales destaca por incluir un par de clarinetes en la orquestación, algo que no aparece en la otra. Estructurada en cuatro movimientos, la sinfonía termina con un final marcado por el sublime uso de Mozart de la escala cromática.
Con tres obras distintivas de Mozart a cargo de un prestigioso director de orquesta conocido por su gran sutileza, este concierto lleva poderosa música sacra y sinfónica al escenario veneciano del Teatro Malibran.